Hidratación y rendimiento : pautas para una ilusión efectiva de la deshidratación por ejercicio.

El rendimiento de las capacidades físicas y mentales durante la práctica deportiva o la competición, disminuye bajo condiciones de deshidratación. La pérdida de peso se debe a la pérdida de agua (sudor y respiración) y cuando ésta es importante, afecta de manera decisiva a los sistemas nervioso, cardiovascular, temorregulador, endócrino y/o metabólico, pudiendo provocar, incluso la muerte. Para eludir estos efectos negativos de la deshidratación así como la disminución del rendimiento, el atleta deberá beber suficiente cantidad de líquido antes, durante y después de la competición o la práctica de ejercicio. Idealmente, la bebida será una solucíon compuesta de agua, electrolitos y carbohidratos en cantidad adecuada para garantizar, por un lado, un óptimo rendimiento durante la competición y, por otro, reponer eficaz y completamente las pérdidas hídricas, electrolíticas y energéticas. La composición y el volumen de la bebida tendrá en cuenta los factores extrínsecos (temperatura, humedad, altitud, viento, etc.) que rodean la competición, los factores intrínsecos del atleta (nivel de deshidratación, problemas gastrointestinales, tipo de competición) y las propias características de la bebida (sabor, temperatura, composición). En términos generales, los atletas no suelen beber durante la práctica deportiva, el volumen necesario para reemplazar la pérdida de fluidos y electrolitos, lo que hace necesario establecer pautas para que lo hagan.




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