TY - GEN AU - Malina,R.M. TI - Crecimiento, performance, actividad y entrenamiento durante la adolescencia KW - pubertad KW - crecimiento KW - sexo KW - masa corporal KW - madurez KW - potencia KW - Entrenamiento-niños y jóvenes N1 - Reproducido del capítulo original publicado en el libro Women and exercise: physiology and sports medicine, 2nd. edition. Mona M. Shangold and Gabe MirkiF.A. Davis company. Philadelphia, cap.8, pp. 141-151, 1994 N2 - La variación en el timing, tempo y magnitud en la explosión del crecimiento adolescente es objeto de consideración. Aunque en promedio, las chicas entran y completan el crecimiento puberal más precozmente que los varones, los aumentos durante la adolescencia en la MM y en la masa muscular en las jóvenes no son tan grandes como en los varones. Por lo tanto, las mujeres jóvenes adultas logran alrededor de dos tercios de los niveles de masa magra y masa muscular estimadas en los hombres jóvenes adultos. Contrastando con este hecho, la adiposidad absoluta y relativa se incrementan más en las chicas adolescentes. La menarca es un evento puberal relativamente tardío, que generalmente ocurre más o menos un año después del crecimiento máximo en estatura, durante la explosión adolescente. En las jóvenes de los E.E.U.U., la menarca ocurre cerca del videcimo tercer aniversario. La fuerza, la perfomance motriz y la potencia aeróbica mejoran durante la adolescencia, pero los niveles promedio de perfomances tienden a alcanzar un plateau o meseta, entre los 13 y los 15 años de edad. Las explosiones bien definidas de crecimiento en la fuerza y en las perfomances motoras de jóvenes adolescentes no son claramente evidentes. Sin embargo, la potencia aeróbica máxima muestra un pico definido cerca del momento del PVA. Las chicas entrenadas tienen niveles de perfomances más altos que los de chicas sin entrenamiento, y las chicas que tienen retraso en la madurez esquelética y sexual tienden a tener mejores perfomances. Bajo circunstancias ambientales adecuadas, el timing de la explosión del crecimiento y la maduración sexual es determinada genéticamente. La evidencia de que el entrenamiento regular, antes de la maduración sexual, puede retrasar la maduración de las jóvenes, no es convincente. El stress del entrenamiento y la competición como un factor que pueda influenciar el crecimiento y la maduración biológica, necesita un estudio más sistemático y controlado. Se necesitan estudios prospectivos en los cuales los jóvenes, de ambos sexos, sean seguidos desde la prepubertad hasta la pubertad, en los cuales se observan varios indicadores de crecimiento y maduración, y en los cuales tanto el entrenamiento y la maduración, sean monitoreados ER -