La actividad deportiva femenina, actualmente, está socialmente aceptada en la mayoría de los países. La mujer deportista presenta diferencias con las no deportistas, teniendo especialmente una mayor "androgenia psicológica". Ella difiere de los deportistas varones en una serie de características antropométricas y fisiológicas, algunas de las cuales afectan la manera de correr. Entre los dos sexos existe una gran área de coincidencia en la perfomance de resistencia, y en las capacidades fisiológicas que determinan el rendimiento. Esto refleja las altas cargas de entrenamiento que las mujeres deportistas están, actualmente, preparadas a soportar. Las mujeres tienen casi los mismos patrones de lesiones que los hombres, si bien en la actualidad se está prestando una particular atención a su vulnerabilidad a las fracturas por "stress". Otros factores asociados con las altas cargas de entrenamiento incluyen amenorrea y patologías alimentarias. Las mujeres con ciclos menstruales normales podrían construir ritmos adecuados en sus regímenes de entrenamiento. En la actualidad, durante el embarazo sin complicaciones se recomiendan los ejercicios moderados, si bien existen riesgosasociados con el ejercicio intenso en el calor. Luego del parto, la mujer atletapuede retornar en forma gradual al entrenamiento, logrando eventualmente una perfomance pico.